Bajo Cero

Desde que te volví a ver me di cuenta que tus labios se habían helado. Estaban recubiertos de una capa de hielo, demasiado frágil, a punto de romperse.
Me apetecía besarte sin control, no tener en cuenta que en cualquier movimiento brusco o paso no premeditado, pudieran romperse. Aun así, opté por conformarme, prefería eso a perderles para siempre.
Era consciente de toda la situación, pero no podía controlarla, tú estabas bajo cero, aunque no lo quisieras reconocer y yo no podía hacer nada, salvo esperar.
Esperé… y tus labios se rompieron. El hielo se descompuso en minúsculos trozos que cubrieron mi corazón.
Ahora soy yo quien está bajo cero.