Los días sin ti

Los días sin ti ya no son lo mismo, están vacíos y oscuros.

Me tuve que comprar una vela, una muy grande, para poder iluminar entre tanto gris.

Los días sin ti ahora son luminosos, pero siguen estando vacíos.

Decidí tomar una taza de café con vistas al parque, todos los días, a nuestra hora, y ocupar la mente con un buen libro, para dejar de pensar constantemente en ti.

Y definitivamente puedo afirmar que los días sin ti nunca van a ser lo mismo.

Ya no huelen a podrido.

Adiós

No es fácil decir las palabras adecuadas para explicar lo que quiero expresar. Es complicado. Incluso parece un plan de ingeniería imaginaria donde sólo la nada tiene una respuesta correcta y yo lucho por obtenerla, cuando eso es ciertamente imposible. Aunque todas tienen un mínimo común múltiplo, que juega a ser el número más obvio jamás visto, pero que necesita una larga factorización para llegar a él. Aunque lo más fácil sería expresar corporalmente lo que quiero decir, porque así todos me entenderán, hasta los que parecen que no entienden mi idioma aunque tengamos la misma lengua materna.

Adiós.